martes, 26 de mayo de 2015

Los buenos funcionarios y los otros

Hoy ha sido uno de esos días en los que no hemos tenido más remedio que acordarnos de un AVIADOR (así, con mayúsculas) que nos dejó hace poco menos de un par de años para volar más alto y todos conocíamos como Kiko, pese a que era una de esas personas a las que apetecía llamarlas de "don" y hasta hacerle una reverencia. Alguien que, como fue buena persona, lo fue a ambos lados del escritorio: como funcionario de Aviación Civil y como piloto y operador aéreo.

Algunos tuvieron la suerte de conocerle allá por los años 60, cuando ya era uno de los Oficiales de Tráfico más jóvenes que prestó servicio en este país. Otros lo conocimos más tarde cuando, ya jubilado, se dedicaba exclusivamente al negocio de la familia Guil: la aviación.

Y es que no sabemos de familia más aeronáutica en España, o al menos no conocemos otra similar, ya que prácticamente todos los hermanos, primos, sobrinos y es posible ya que hasta los nietos, se han dedicado a temas relacionados con la aviación en sus vertientes civil, militar o ambas, abundando los pilotos e ingenieros en su árbol genealógico.

No es para menos ya que, algunos de ellos, nacieron literalmente en la pista de un aeródromo; el de San Pablo, en Sevilla, donde el padre de la dinastía prestó servicio.

Uno de los muchos aviones que Kiko tuvo durante su larga vida aeronáutica

Pero lo que nos lo ha traído hoy a la memoria es una de esas frases lapidarias de Kiko que, por haber trabajado a ambos lados de la mesa de la administración pública, nos decía a los que empezábamos en esto de gestionar ante la administración aeronáutica. Decía:
"Conocerás a los funcionarios por donde tengan subrayada la normativa. Los buenos funcionarios la tendrán anotada para favorecer al administrado y los otros para joder al administrado."
El no decía los otros, pero hemos preferido ser políticamente correctos y no faltar a quienes ejercen el oficio más antiguo del mundo endosándoles la paternidad de ciertos "servidores públicos".




sábado, 16 de mayo de 2015

Paralelismos entre Airbus Military y la AESA

El modelo de gestión de Airbus Military (AM) y la AESA, por ejemplo si comparamos la producción del A400M con el servicio a la Aviación General (AG), sorprende por su similitud. El titular lo dice todo: 


Hoy leíamos en la prensa sobre los problemas que están sufriendo los empleados de Airbus Military (AM) que tienen que poner los aviones en el aire, los técnicos, frente a la imposición del criterio de los burócratas que solo se preocupan de que las normas y los números cuadren sin importarles demasiado la seguridad del producto final y su funcionalidad.

Es perfectamente extrapolable a la gestión que se hace de la aviación recreativa en la AESA donde sus gestores no saben, por ejemplo, lo que es un ULM ni como funciona su ámbito más que "de oídas", machacando a todo perfil técnico que trate de sacarlos de su error en un alarde de cultura patológica de la seguridad, esa en la que a los pepitos grillo se les persigue y silencia.


Así, los ingenieros con perfil técnico entrevistados, no se atreven ni a identificarse porque son conscientes de que podrían tomar represalias contra ellos por hacer pública una crítica que, en una cultura generativa de la seguridad, sería recompensada y analizada para mejorar. Es exactamente lo mismo que ocurre en la AESA con cualquiera que ponga en evidencia el desconocimiento de sus gestores, con perfil burocrático, de la realidad del vuelo recreativo.

Merece la pena leer todo el artículo de El Confidencial cambiando mentalmente donde ponga AIRBUS por AESA y gestión/gestores por burocracia/burócratas.

¿Cuantos aviones recreativos tendremos que estrellar en España para que en la AESA empiecen a darse cuenta de que el exceso de carga burocrática de nuestra administración solo va en detrimento del desarrollo del sector y de la seguridad de vuelo? En Airbus Military solo ha hecho falta estrellar uno para abrir el debate.