jueves, 8 de octubre de 2015

Cuando las barbas de tu vecino veas pelar

Esta semana se ha hecho pública la sanción de 1.9 millones de dólares a un operador de drones por volar "sin cuidado y de forma temeraria" sobre los cielos de Chicago y Nueva York. Esta vez no fue la AESA, ha sido la FAA la que pretende ser ejemplarizante con este tipo de prácticas.


La multa sanciona un total de 65 vuelos no autorizados sobre Chicago y Nueva York para hacer fotografía aérea, de los cuales al menos 2/3 se han hecho en espacio aéreo clasificado B, un tipo de espacio aéreo menos restringido del que rodea al aeropuerto de Barajas (su ATZ está clasificado A) o al aeropuerto de Barcelona (con buena parte de su CTR con la misma clasificación a partir de los 1500 AGL) donde cada día, si somos realistas y reconocemos lo evidente, se producen vuelos furtivos de RPAS en España.

Y es que no será, según noticias igualmente conocidas esta misma semana, hasta junio de 2016 cuando los operadores de drones de USA tendrán una normativa que les evite tener que operar como hasta ahora a base de excepciones, cuando lo venían haciendo habitualmente como es el caso del sancionado desde hace más de 20 años. Ese es el origen del problema.


Dicha normativa definitiva en USA se esperaba que fuera publicada en septiembre, cosa que no ha ocurrido y viene a pasar como en España, donde se esperaba que la normativa definitiva de RPAS sería publicada entre junio y septiembre de este año pero, visto lo visto y con unas elecciones generales en puertas, ya pocos dudan que se demore a 2016 la esperada norma que permitiría a los operadores profesionales de RPAS trabajar legalmente en sus entornos habituales (allá donde lo venían haciendo con total seguridad hasta julio de 2014) ya que la actual normativa provisional española no permite, como es el caso de la normativa USA, la operación a base de excepciones allá donde sea razonable hacerlo y se ofrezcan las garantías adecuadas.


Esperemos que no se contagie el afán "ejemplarizante" de la FAA a la AESA porque las operaciones de RPAS en espacios controlados y considerados "de alto riesgo" son el pan nuestro de cada día, sin posibilidad de hacerlo con garantías legales mediante excepciones a la normativa provisional como ocurre en USA.

En España no hay una opción (las excepciones) entre morirse de hambre o incumplir una normativa hecha sin prever las consecuencias, así que muchos operadores de RPAS han puesto sus barbas a remojar y mantienen sus dedos cruzados.



viernes, 2 de octubre de 2015

Informe sobre accidentalidad ULMs 2014

En enero os hacíamos mención del informe anual correspondiente al 2013 que emite la CIAIAC sobre accidentalidad de ultraligeros y, para el correspondiente a 2014, no nos han hecho esperar un año y ya lo tenemos disponible en su web.


Lo primero que hay que decir es que, aunque sigue dejando un regustillo a estar simplemente "cubriendo expediente" y la calidad de la investigación (y su difusión, que no olvidemos que todo ésto se hace para difundir las causas de los accidentes y que el personal se aplique el cuento) puede mejorar sustancialmente; vamos, que se aprecian ciertas mejoras pero sin llegar a aprobar y quedando aún mucho que mejorar.

Por ejemplo, es la primera vez que se ven recomendaciones en los informes de ULM (si bien son anecdóticas, ya que solo dos informes las contienen) porque hasta ahora los informes parecían más una crónica de sucesos que una investigación para la prevención de accidentes. Pero comentemos algunas de las cosas que nos llaman la atención del documento.

Este "disclaimer" hay que resaltarlo para que quede bien claro

Sigue sin haber una advertencia, clara y bien visible, sobre el sesgo de la muestra. Y es que, ya lo hemos dicho muchas veces, extrapolar conclusiones de una muestra con grave sesgo no conduce a nada bueno. Se echa en falta una clara y destacada advertencia sobre la muestra porque no son, ni mucho menos, todos los accidentes/incidentes acaecidos en 2014 sino solo los accidentes notificados; ésto es en la práctica, los más graves (en los que ha habido víctimas) y los incidentes que no han podido ser ocultados (por haber denuncia o atestado de por medio).

El resto de sucesos sigue siendo un misterio para la CIAIAC gracias a la falta de concienciación del sector en notificar accidentes leves (que son la mayoría, los que se suelen ocultar) e incidentes, que los hay por decenas. Y ésto tiene sus consecuencias, como ya dijimos en enero, en cosas tan sensibles como por ejemplo la percepción del riesgo que tienen las aseguradoras, que utilizan este tipo de "informes oficiales" para justificar su política de precios al alza y más exclusiones de cobertura.


Entre bomberos no hay que pisarse la manguera. O al menos es el refrán que se nos viene a la mente cuando pensamos en la supuesta independencia de la CIAIAC, ya que se percibe cierta deferencia con la autoridad que, en otras investigaciones de mayor enjundia, se ha hecho evidente con una consigna: no vamos a sacar mucho los colores a la AESA por su dejación de funciones.

Así tres de esas cuatro novedosas recomendaciones se dirigen a la AESA, siendo dos de ellas para plantearle que debe elevar al legislador (que no olvidemos que es la DGAC) la necesidad de regular algún tipo de "parámetros de seguridad" para los vuelos de competición y dando con una tercera recomendación un "tirón de orejas" a una federación autonómica en el mismo sentido.


Y no es que esté mal que se hagan tales recomendaciones, pero es coger rábanos por las hojas porque ¿cuántos vuelos de competición y accidentes en ésta se producen en España al cabo del año? No nos equivocaremos si los consideramos una cantidad despreciable en comparación con los vuelos privados y recreativos, y sus accidentes, que es donde se deberían haber realizado el grueso de las recomendaciones de seguridad.

Para rematar, como si no tuviéramos ya bastante y de forma bastante sibilina, la CIAIAC ejerce en una de sus recomendaciones de chivato para la AESA llamando la atención de su actividad inspectora sobre los "indocumentados" (tripulaciones y campos no legalizados). Como si la burocracia de las autorizaciones administrativas fueran de gran relevancia para salvar vidas (aunque posiblemente algo ayude tener todo en regla). Pero seguro que hacer más incidencia en temas como la deficiente formación (inicial y continua) de los pilotos recreativos en España vendría mejor entre sus recomendaciones, aunque quizá sentaría peor a la AESA que una palmadita para recaudar más vía sanciones.

Así quedó el avión de escuela en un examen

Accidentes en exámenes. Para acabar resaltaremos esta novedad ya que, desde hace relativamente poco, los examinadores se están subiendo a los aviones durante los exámenes de ULM y, como preveíamos, la seguridad de vuelo puede haberse visto comprometida. Ya se ha notificado el primer accidente en 2014 durante un examen.

De hecho tenemos conocimiento de más incidentes (por no llamarlos accidentes por sus leves daños) en ese mismo ámbito que no han sido notificados, para variar y siguiendo la tradición de ocultación del sector, cosa que no es buena porque los incidentes son como los primeros síntomas de una enfermedad: nos ayudan a diagnosticarla y tratarla antes de que se agrave.


La nota para la CIAIAC sigue siendo la que es y aunque se percibe cierta mejora y una declaración de buenas intenciones desde 2013, cuando se empezó a hacer cargo de la investigación del sector ULM, falta mucho por hacer y no se tienen los recursos necesarios, por lo que no se comprende por qué no se hace uso de los voluntarios que se captaron para colaborar en la investigación de campo en 2012-13.

Aunque se dice que se ha realizado una campaña de concienciación para que los sucesos se notifiquen, debe haber tenido un perfil muy bajo porque no hemos oído ni ruido e incluso se ha dejado de contar con entidades (como AOPA o AEPAL) que, hasta 2013 y sobre todo en el segundo caso, estaban muy implicadas en hacer de la CIAIAC una herramienta de seguridad para el ULM.

Y un solo dato "agradable" a destacar: en 2014 hubieron muchos menos muertos (4) aunque se mantiene más o menos constante el número anual de "heridos graves más muertos". Al menos lo podrán contar y aprenderemos de su experiencia.