miércoles, 20 de agosto de 2014

Ser parte del problema o de la solución

Prácticamente todos los que tenemos algo que ver con la aviación hemos tenido en alguna ocasión “problemas con la AESA” bien por demoras injustificadas, bien por procedimientos absurdos/excesivos o bien por interpretaciones perjudiciales de una norma que, cuando es redactada sin tener en cuenta al usuario que es quien mejor suele reconocer donde le apretará el zapato y aplicada por personal desmotivado o que desconoce la realidad de la actividad, a veces no ajusta ni con calzador.

Aún recordamos los que conocimos a Kiko Guil, piloto de pilotos y funcionario de la administración aeronáutica ejemplar mientras lo fue, aquella perla de sabiduría que soltaba cuando conocía de una de esas “pasadas de frenada” de los que fueron sus colegas en la DGAC. Decía:
“Hay dos tipos de funcionarios, los que facilitan las cosas al administrado y los otros. Los conocerás mirando por donde tienen subrayada la norma”.

Como era un tipo campechano no decía exactamente los otros. En fin, Kiko solía llamar a las cosas por su nombre porque ciertamente hay funcionarios que aplican la norma favoreciendo al usuario y a la actividad; y otros que no.


Así que cualquiera que lidie a menudo con la administración aeronáutica española habrá sufrido en sus carnes esa lotería en que se ha convertido tramitar algo para las actividades más sencillas, como son las habituales de la aviación ligera y recreativa, por lo absolutamente desproporcionado de sus procedimientos y plazos al aplicar normativas obsoletas y altamente interpretables, a favor o en contra de la actividad, según el funcionario que te toque en suerte.

Pero el usuario de los servicios que presta la AESA tiene a su disposición una herramienta eficaz aunque poco utilizada en la Unidad de Quejas y Sugerencias, un servicio común a toda la administración pública (cada organismo tiene su unidad) que muchas veces nos evitará terminar “pasando por el aro” o teniendo que hacer valer nuestra razón o derechos en un tribunal de lo Contencioso-Administrativo; pero que siempre servirá para señalar al departamento de calidad, en este caso la DESATI de la AESA, dónde no funciona adecuadamente su engranaje y dónde no se presta un buen servicio al ciudadano.


Asuntos tales como los largos silencios y/o las demoras injustificadas en los trámites que muchas veces perjudican de forma innecesaria al administrado, si no son puestos en conocimiento de estas unidades de calidad, simplemente se enquistan y normalizan. Se terminan convirtiendo en “lo normal”.

Así que, tu verás si quieres seguir formando parte del problema o quieres participar en la solución. Tu verás si haces uso de la Unidad de Quejas y Sugerencias de la AESA.




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