jueves, 30 de enero de 2020

Safety first?

Tenemos a una autoridad que se felicita por tener bien documentada la seguridad de un sector aéreo que crece cada día en:


  • Pilotos que, en emergencia, se les ha olvidado como volar manualmente un avión y lo primero que hacen es gritar “MAYDAY” por la radio como si quien les oyera fuera a volar por ellos.
  • Operadores de drones que no saben hacer la O con un canuto, aeronáuticamente hablando, pero con documentaciones y estudios de seguridad que "demuestran" su idoneidad, de manera administrativamente impecable aunque operacionalmente infumable.
  • Controladores que evitan dar servicio a todo lo que no sea una operación IFR y piensan que no hay vida aeronáutica más allá de las aerolíneas y lo militar.
  • Ingenieros que no han frenado una tuerca con alambre en su vida, ni tienen intención alguna de hacerlo porque se mancharían la camisa blanca o la corbata y así no es como se promociona uno en el negocio de la aviación.
Que los hinjenieros de nuestra consultoría nos perdonen, porque ellos son excepciones de la regla.
  • Más ingenieros, que no han volado en su vida salvo como pasajeros de RYANAIR, que diseñan limitaciones, restricciones y hasta procedimientos que no es seguro volar pero, como lo hacen "por tu seguridad" y queda bien sobre el papel, pilotos expertos con el culo pelao de volar no se atreven a discutir para no quedar como herejes ante una administración con un grave problema de titulitis.
  • Mecánicos que rellenan mil papeles por cada tornillo que tocan y acaban rellenando formularios durante diez horas por cada hora de trabajo efectivo en el taller.
  • Supervisores que están deseando pillar en un desmarque a todos los anteriores para abrirles un expediente sancionador por vulneración de algún precepto administrativo, mientras presumen de las miles de páginas de normativa que han ayudado a generar al legislador para que las publique y genere aún más requisitos administrativos que supervisar.
En España tenemos lo que nos merecemos. Una cultura de la seguridad aérea que se balancea entre lo patológico y lo burocrático, alejándose con rumbo fijo de la deseable cultura generativa de la seguridad.

Una burocracia que se expande para atender las necesidades de una burocracia en expansión. Safety first?


jueves, 19 de diciembre de 2019

Reflexión de Navidad

Porque nos lo vamos a tomar con calma las próximas semanas y el tiempo para la reflexión va a ser largo, pongamos hechos sobre la mesa. Ninguna novedad, solo hechos que se repiten año tras año.


AESA ingresa por cada uno de los millones de pasajeros que suben a un avión comercial 60 céntimos, contra las cantidades residuales que recaudan por atender a una aviación general (a 1-2 pasajeros de media por operación de aviación ligera, contra decenas o centenares de euros por cada ballenato) prácticamente exenta de otras tasas (porque las de navegación aérea están exentas para aeronaves de MTOM< 2 toneladas en toda la UE) salvo por alguna pequeña tasa por renovación de licencias, y poco más, que también pagan en mucha mayor cuantía los empleados de la aviación comercial.

Aviación Comercial 1 - Aviación General 0

AENA gana millones en tasas aeroportuarias, que luego reparte entre sus accionistas tras la privatización, gestionando nuestra red pública de aeropuertos donde cualquier actividad de la aviación general es residual “gracias” a una política de tasas disuasoria por lo desproporcionado.

No les interesa ese perfil de cliente (lo de que son servicio público ya se les ha olvidado, todos somos clientes) que paga poco y no se atiene a estándares y planificación a largo plazo (los dichosos slots) como los de los vuelos regulares en ballenato, aunque gestiona infraestructura de uso público pagada por todos y para uso de todos, reiteramos.

Aviación Comercial 2 - Aviación General 0

No te equivoques, que éste de la privatización se lo han metido a España

ENAIRE gana millones prestando servicios de navegación aérea y aeroportuarios (gestión de torres) a AENA, de la que tiene además el 51% de acciones (que lo sepas) y por tanto de dividendos a repartir, por lo que prioriza los intereses de su patrón/inversión y procura apartar todo estorbo a la "máquina de hacer dinero".

Todo lo que no sea un cliente interesante para AENA debe estar cuanto más lejos mejor de la máquina de monetizar que son los aeropuertos.

Aviación Comercial 3 - Aviación General 0

Que no te equivoques, que paramos aquí la goleada pero nos han metido más de tres. Tantos como a Malta o más.

¿Tiene la aviación comercial la culpa de esta situación? No, simplemente son un lobby estratosféricamente más potente que el que supone la aviación recreativa en España.


Si alguien tiene la culpa es el ciudadano por permitir que una administración pública no preste servicios adecuados a todo el sector, sin priorizar a quien paga más. Imaginad que pasara lo mismo en la sanidad pública y solo se atendiera bien en los hospitales públicos a los que cotizan por importe de millones, desatendiendo a parados, jubilados, niños, autónomos e inmensa mayoría de asalariados... pues eso.

Claro que si, Juancar, como "casi" todos los servicios públicos.

AESA, AENA y ENAIRE son gestionados desde el Ministerio de Fomento, responsable de regular y legislar para todos y no solo según el consejo (e interés) de los anteriores y su lobby. Pero se viene olvidando que la aviación general existe (en la Florida de Europa para los deportes aéreos, que tiene huevos la cosa) y tiene derecho a utilizar las infraestructuras públicas y el espacio aéreo que es un bien público igualmente de todos los españoles y no solo de los accionistas/clientes de AENA.

El resultado es lo que tenemos:
  • espacios aéreos sobredimensionados “para proteger” la fuente de ingresos de AENA que, además, son impermeables para una aviación general que cada día tiene menos espacio disponible.
  • normativas sectoriales para lo recreativo y la pequeña aviación que, si no vienen de la UE, cumplen décadas de obsolescencia (caso de la del ULM) o directamente ni están ni se las espera (caso del vuelo libre) o están en absoluta desproporción con el riesgo que implican (caso de los drones).
El factor común es que ninguna de las anteriores actividades es un “cliente interesante” para AENA, ENAIRE o AESA, a quienes les sale deficitario gestionarlos, aunque todos sean entes dependientes de la administración general del estado que deberían atender adecuadamente, también, a esos sectores en una nación aeronáuticamente civilizada como presume de serlo España.

En un país sin cultura aeronáutica (que no, que no la tenemos) y en el que las “entidades representativas del sector” a lo más que llegan es a hacerse una foto anual con los anteriores, dorándoles así la píldora de sus memorias anuales que justifican lo bien que lo están haciendo a gusto de todos los administrados, planteando de poca a ninguna batalla para propiciar algún cambio en lo anterior, ¿cabe esperar algún cambio en la situación?

Nuestra becaria ha hablado, o no, que se atraganta.

Mucho nos tememos que no, pero siempre nos quedará dar un paseo por Francia o Portugal (por no ir más lejos a Alemania, UK o la mismísima Meca de la aviación en USA) para respirar un poco de aviación bien gestionada, incluyendo a la recreativa.