lunes, 1 de octubre de 2018

Nadie dijo que fuera fácil

Raro es el día que no leemos en las redes las lamentaciones de algún operador de RPAS que, ilusionado con el nuevo nicho de negocio que se le abría en 2014 que en muchos casos era una potencial salida al paro de larga duración, invertía lo poco que tenía (o incluso se endeudaba) para habilitarse como tal y tener una salida laboral.


Cuatro años después, en muchos casos, las ilusiones no llegaron nunca a hacerse realidad. ¿Qué está pasando? Culpas hay para dar y regalar pero hay claros responsables de que estemos aún así.

El primero y quizá más evidente es la administración pública, principalmente la AESA, a quien ésto de los drones le cayó encima en 2014 (cuando ni existía la Unidad de RPAS, que echó a rodar casi un año después) sin demasiadas advertencias por parte de un regulador (la DGAC) que metía una "normativa provisional" en un Real Decreto Ley colmado de medidas urgentes "anticrisis" con tan escaso acierto en su redacción que produjo dos efectos nefastos:

  • La prohibición, en la práctica, de casi todas las operaciones comerciales con drones que ya se llevaban haciendo durante años con seguridad por operadores profesionales de drones aún sin una normativa específica, negándoles sin excepción los escenarios más demandados (espacio controlado y zonas urbanas principalmente) hasta la publicación del reciente Real Decreto 1036/2017, que supuestamente les vuelve a abrir tal posibilidad... con condiciones.
No es la cola del paro en 2014, ésta es incluso más pequeña.
  • Un efecto llamada a una legión de nuevos operadores "no tan profesionales" de drones, absolutamente desconocedores de la especialidad más allá de haber sido en algún caso aeromodelistas y deformados (más que formados) por un buen número de escuelas de aviación tripulada (ATO) que, gracias a la absoluta falta de supervisión y ante el alud de aspirantes, certificaban como piloto a cualquiera que pagara sus cursos, propiciando así otro alud de competencia low cost para el verdadero profesional, con la consiguiente caída en picado de las tarifas y un alarmante aumento del riesgo operacional que el legislador no había sabido prever.
Así hoy tenemos más de diez mil "pilotos de drones certificados". Certificados porque poseen un certificado de conocimientos teóricos emitido por una ATO que, en la mayoría de los casos, se ha saltado a la torera todo aquello de la excelencia en la formación dada la absoluta falta de supervisión de terceros sobre el proceso formativo. Así que no vayamos a pensar que ese tipo de certificados garantizan algo.


Lo cierto es que la inmensa mayoría de los pilotos de drones que han sido certificados con ese nivel de garantía no resistirían una verificación de competencia seria (no el examen de final de curso que se les hace en las ATO, que es un artículo de broma en la mayoría de los casos). Reconozcámoslo y evidenciemos el segundo efecto nefasto que decíamos: el piloto medio de RPAS español, tras pasar por el curso teórico de las ATO y sin más formación específica, no sabe hacer la O con un canuto aeronáuticamente hablando.


Y sumando esos dos factores (y algunos otros que algún día comentaremos) tenemos el resultado que todos conocemos: Ilusiones rotas porque se nos vendió ésto de los drones como una salida laboral al alcance de cualquiera, casi un camino de rosas.

Así que la administración pública, que se ve ahora obligada a atender las demandas de un operador aéreo atípico, aún no ha tenido tiempo (fallo suyo de falta de previsión) para desarrollar Medidas Aceptables de Cumplimiento (las famosas MAC que todos esperan como agua de mayo para poder acceder a los escenarios autorizables según el nuevo Real Decreto) que es lo que necesita quien no tiene suficiente formación aeronáutica para cumplir sus ilusiones de volar de noche, en espacio aéreo controlado o en entorno urbano. Y, encima, cuando la AESA lo ha empezado a hacer, las ha complicado en exceso.

Y así es como se siente el operador medio de RPAS a la vista de unas MAC "hechas para facilitarle la vida". (https://youtu.be/KFMEAGCydS0)

Hay que tener claro que el operador medio de RPAS español, sin unas MAC sencillas y claritas que la administración pública se ha comprometido a desarrollar ante su falta de conocimientos específicos, no es capaz de poner en pie la operación más sencilla a menos que ésta transcurra en un descampado alejado de cualquier riesgo al cielo o al suelo. Por éso decíamos que quizá el pecado original de todo este proceso está en que nadie dijo desde el principio a los operadores de RPAS, ni en la normativa ni en las escuelas, que ésto de hacer operaciones aéreas no era fácil.


Ya te lo dice Charles Bronson que no.

Más bien ocurrió lo contrario, que la administración bajó el listón de los conocimientos a niveles incompatibles con la vida (aeronáutica) y en algunas ATO, tocadas de muerte por la bajada de actividad de la aviación tripulada que propició la crisis económica, se aprovecharon y abusaron de la situación para hacer caja sin escrúpulos, primando la cultura burocrática sobre la excelencia en la formación, "gracias" a que a la AESA "se le olvidó" supervisar y nunca planteó que, como en el resto de formación aeronáutica, se debiera superar una verificación de competencia ajena al centro de formación al final del proceso formativo para que sus certificados sirvieran para algo en la práctica.

Y así estamos, con ilusiones rotas y miles de pilotos mal formados deseando acceder a escenarios de mayor riesgo mientras en la AESA se las ven y se las desean para hacer unas MAC sencillas (para escenarios de riesgo, en ocasiones, nada sencillos) que los operadores medios puedan entender y aplicar para trabajar.

Ésto es lo que quieren hacer los operadores de RPAS en España, legalmente.

Pero, no nos volvamos a ilusionar. Por mucha MAC que se publique, por ejemplo para acceder a espacios aéreos controlados, un operador de RPAS serio debe tener presente que no es cuestión de cumplir sobre el papel los requisitos que se marquen sino, también, hay que saber desenvolverse con soltura en las coordinaciones y comunicaciones que se precisen para que los gestores de espacio aéreo se crean la competencia de quien le requiere volar en su espacio aéreo.

Y ésa es otra historia que en breve dará la cara porque, como advertía uno de nuestros compañeros en una mesa de trabajo, el hecho de conseguir la autorización de la AESA para volar en entorno controlado (por ejemplo) no implica que al día siguiente el operador se podrá ir a donde le dé la gana a volar; en cada caso tendrá que coordinar más o menos cosas con distintas dependencias que igual ni sabe lo que son ni cómo hacerlas, con lo que estaremos de nuevo en el punto de salida: con una autorización que dice que puedes hacer un tipo de vuelos pero sin los conocimientos necesarios para hacerlos con solvencia y seguridad, con lo que el gestor de espacio aéreo (muy a su pesar) tendrá la pelota sobre su tejado y deberá que asumir la responsabilidad de permitir la operación, o no, imponiendo nuevas cortapisas "por seguridad".

Ya lo iremos viendo pero, entre tanto, tened lo anterior presente y no os hagáis un exceso de ilusiones porque nadie dijo que fuera fácil. Al menos nadie serio.



lunes, 3 de septiembre de 2018

Pelearse por usar una frecuencia

Nos llega el ruido, todos los años y por estas fechas, de los rifirrafes que se producen en frecuencia aire-aire entre los pilotos recreativos, sobre todo de ultraligero, y los pilotos agroforestales cuando están apagando incendios, ya que suelen usar la misma frecuencia: los famosos 130.125 MHz.

Cuando discutes en frecuencia con otros pilotos se te pone cara de Kelso. (Perdón por el chiste malo)

No es la primera vez que decimos que la radio es una herramienta que bien utilizada resulta muy útil y una barrera más de mitigación del riesgo pero si es mal utilizada o no se conoce bien su técnica y normativa, se convierte en un riesgo más que, encima, genera una falta sensación de seguridad en quienes la utilizan.

Así que vamos a aclarar un poco las cosas aportando un documento de consulta que, normalmente, no se enseña a los pilotos de ULM (ni a ningún piloto, remotos incluidos, si nos apuran) durante su formación como radiofonistas: el Cuadro Nacional de Atribución de Frecuencias (CNAF).



En ese documento, un verdadero tocho, se habla de cómo usar ordenadamente ese bien cada día más escaso que es la banda del espectro electromagnético que se ocupa para las "radiocomunicaciones". No está de más echarle un vistazo para darse cuenta de lo complejo que es nuestro mundo electromagnético pero, si no queréis perder mucho tiempo y sois pilotos, igual os interesa conocer la nota UN-102.

En dicha nota, que aquí os incluimos en su versión de 2017 que es la actualmente en vigor, nos hablan de quien tiene el uso prioritario (incluso privativo) en distintas bandas o frecuencias de la conocida como "banda aérea".

Así está la cosa por lo que se refiere al uso de la banda aérea.

Así que, aunque la forma más razonable de utilizar una frecuencia sea ser educados no abusando de su ocupación con conversaciones innecesarias que puedan interferir en otras que igual lo son, tengamos claro que la frecuencia que tradicionalmente usan los ULM (130.125 MHz) no es de su propiedad sino, más bien, de la de los pilotos agroforestales en tareas de lucha contra incendios.

¿Que en invierno no la reclaman para su uso exclusivo como en verano? Pues normal, no suelen haber muchos incendios en esa fecha y no se van a poner a discutir con un aficionado siendo profesionales como son. Pero, en verano, no cuesta nada dejársela a quienes el CNAF se la ha otorgado porque hay otras decenas de frecuencias posibles (las que dice la UN-102) que puedes utilizar para contar tus batallitas o quedar para comer con otros en frecuencia.

Además, como si eres piloto de ULM seguramente operarás desde aeródromos no controlados, obligación no tienes de usar la radio. ¿Merece la pena pelear o arriesgarse a una sanción por uso indebido de la radio? Tu decides la cara de Kelso que quieres llegar a tener.




jueves, 30 de agosto de 2018

Cagada musical de AENA

Si, hay que pedir perdón porque llevamos meses sin publicar nada. Y no es precisamente porque el patio esté tranquilo. Pero es lo que tiene la temporada alta de la aviación ligera, que nos desborda y primero es la obligación y luego...

Así empieza el formulario del procedimiento que se le ocurre al proveedor para "facilitar la vida al operador de RPAS".

Pero hoy no podíamos dejar de comentar la última cagada musical de AENA, el gestor aeroportuario favorito de la aviación ligera; ése que hubo que semiprivatizar porque era deficitario y que, nada más ser privatizado, se pone a revalorizarse como si no hubiera mañana y a repartir beneficios anualmente por cientos de millones a sus accionistas. En fin, esa maravilla entre los ¿gestores de lo público?

El asunto es que andan planteando un "nuevo" procedimiento a los operadores de RPAS denominado EXA-80, que ya existía como procedimiento interno de AENA para aplicar según su mejor interpretación la INSA-15-GUI-060 de la AESA, otro documento/procedimiento destinado a velar por que actividades con escaso control administrativo (aeromodelismo, cometas, parapentes, suelta de globos, instalación de grúas en obras y cosas así) no pusieran en riesgo la navegación aérea, sobre todo, en los entornos muy próximos de los aeropuertos controlados.

A temas como éste, y no a operaciones de RPAS habilitados por la AESA, respondía la EXA-80.

No obstante nuestros queridos gestores públicos han decidido, éso si unilateralmente para variar, que este mismo procedimiento les vale para que los profesionales habilitados (ojo, era un procedimiento pensado originalmente para los "indocumentados" y refrito recientemente para los profesionales del RPAS) coordinen adecuadamente sus operaciones en el entorno de los aeródromos NO controlados de su red.

Si, queridos lectores. No les vale con que el operador, habilitado ya por la AESA y con todos sus perejiles, haga una llamada telefónica diciendo que estarás volando a 6 kilómetros de un helipuerto no controlado con 10 movimientos diarios que ni se acercarán a tu zona de operación, por ejemplo. No les vale con una coordinación razonable y proporcionada al riesgo. Tienes que seguir el procedimiento "matar moscas a cañonazos EXA-80", siempre y porque lo dice AENA.

Y ¿por qué no quieren seguir ese procedimiento tan bonito los operadores de RPAS habilitados? Pues fijaos bien porque no tiene pérdida la "nota informativa" que encabeza el formulario que debes firmar:
  • Tienes que pedir permiso de actividad a AENA, cuando ya lo tienes de la AESA para volar en espacio aéreo no controlado si eres operador de RPAS habilitado. AENA, porque le interesa, te cambia la palabra "coordinación", que es lo que tienes que pedir a AENA o a cualquier gestor de un aeródromo, por la palabra "permiso".
Ya lo decía Viggo.
(https://youtu.be/IQupeN-gpqc)
  • Se lo tienes que pedir con 20 días de antelación. AENA, siempre sensible con la inmediatez que se le sobreentiende a una operación con RPAS. Si fueras en avioneta la norma dice que les presentes un plan de vuelo (que no es ni obligatorio hacerlo en espacio aéreo no controlado) con al menos una hora de antelación. Pero si vuelas un RPAS, mínimo 20 días... y cuidao si lo haces con menos antelación que igual no les da tiempo a ver lo tuyo, ocupados como están gestionando ballenatos preñados de carga y pasaje.
  • Si no te contestan en esos 20 días... pues ya sabes, vuelves a la casilla de salida y punto. Total, sólo habrás perdido 20 días, cosa que al personal de AENA le resbala porque no se lo detraerán de su nómina aunque se rasque las bolas a dos manos, como es posible que te ocurriera ti si eres un puñetero autónomo pringao. Porque, ¿sabéis que la mayoría de los operadores de RPAS son pequeños profesionales y empresarios autónomos, no?
Cuando los ingresos mensuales dependen de tu productividad.
  • Te amenazan con el coco. Si no haces las cosas exactamente como te digan, aunque sea absurdo lo que te plantean o inviabilice tu operación, se chivan a la AESA que, como mínimo, te calentará un poco la cabeza... o algo peor si no te sabes defender.
  • Y ya para finalizar, porque les quedaría hueco en la página más que nada, te advierten de lo que ya sabes que tienes que tener tras pasar por el proceso de habilitación como operador de RPAS ante la AESA pero... ¡ahá, nueva evidencia del patinazo!
Van y te hablan de operaciones en espacio aéreo controlado, que es para lo que se pensó la EXA-80, y no se cortan un pelo para pedirte todo lo innecesario para planificar una operación muy distinta a la que les estás planteando en espacio aéreo no controlado.

Que si Ignatius, que lo has oído bien.
(https://youtu.be/KagK7o99nuE)

En definitiva, ésto tiene varias posibles explicaciones, que ya iremos conociendo en las próximas semanas. Aunque por aquí apostamos a que hay un poco de todas éstas:
  • Un afán, errado, por reciclar procedimientos ya existentes pero inadecuados para los RPAS. Una especie de lentejas burocráticas, que si las quieres las comes y si no... pues casi mejor no vuelas.
  • Una vuelta a las andadas, tras el bombo dado a la CARPAS y sus grupos de trabajo, evitando consultar y someter al escrutinio del operador (que no olvidemos que es el cliente y, en cualquier caso, el ciudadano a atender lo mejor posible por parte de gestores y autoridades públicas) los procedimientos que se inventan, no vaya a ser que les digan que no son adecuados.
La Directora de la AESA dixit, entre otras muchas cosas.
  • Una postura disuasoria en toda regla. Una forma de evitar que nadie (que no pague suculentas tasas) se acerque a los aeródromos públicos similar a una de las tácticas empleadas para echar a la aviación general de esos entornos. Algo lógico en la mentalidad de AENA, empresa que debe repartir beneficios a sus accionistas para mantener su valor en bolsa; y es que ni aviación general ni operadores de RPAS pagan las tasas que paga la aviación de transporte... ¡y dan mucho más por el culo que los IFR que van por su carrilito, oye!

Bueno. Por nuestra parte, como consultores y paladines de la pequeña aviación cuando nos toca, seguiremos a Dios rogando y con el mazo dando a quien lo merezca en esta querida administración pública nuestra. Aunque siempre hemos preferido trabajar con la administración para no tener que hacerlo contra la administración, quede claro.





domingo, 29 de abril de 2018

Quien tiene un amigo (piloto) tiene un tesoro

No, no vamos a hablar de la película de Bud Spencer y Terence Hill, pero lo cierto es que en esta primavera loca que nos toca sufrir, donde en un mismo día y lugar hemos podido ver nieve, lluvia, granizo, temperaturas bajo cero al amanecer y solecito rico por la tarde, tener un amigo piloto es como tener acceso a una suerte de Oráculo de Delfos, meteorológicamente hablando.

¿Quién no ha tenido planes para una barbacoa o una celebración única (las comuniones en mayo, por ejemplo, o una buena boda de ésas que son hasta que la muerte los separe) en las que no sabes si planificar el ágape indoor o outdoor? ¿Quién no ha renegado de la madre de Mariano Medina cada vez que la tele, cometiendo pecado de generalista, ha dicho que llovería, o no, y ocurrió todo lo contrario?

Tranquilos, siempre tendréis el comodín de la llamada si tenéis un amigo piloto a mano.


Porque a los pilotos, como a los militares la valentía, la clarividencia en temas meteorológicos se les supone. No en vano "la meteo" es algo crucial en la planificación de sus vuelos, más aún cuanto más ligera sea la aeronave que pilota.


Pero, aunque se juegue el tipo tu amigo el piloto cada vez que sentencia sobre lo que Eolo y sus hermanos le deparan en sus vuelos, lo cierto es que hay herramientas a su disposición para que no tenga que juzgar su suerte solamente en base a los mapas del METEOSAT y algún que otro sondeo meteorológico. Y es que INTERNET nos lo viene poniendo últimamente fácil a todos, pilotos incluidos.

Desmitifiquemos la infalibilidad de los pronósticos de nuestro amigo, el piloto.


Existen webs especializadas que nos pueden dar una muy buena aproximación de los que va a pasar, hasta sin necesidad de ser piloto ni tener grandes conocimientos de meteorología, y siempre puedes recurrir a ellas si no tienes un amigo que lo sea. Veamos algunas de ellas.

El AMA quizá es la más aeronáutica y especilizada, por éso hay que tener clave de acceso, por lo que te será la menos user friendly de todas, pero es una gran herramienta de planificación para un vuelo que salga de "el palomar", ésto es, del entorno próximo de la base de un piloto. Lástima que hay que ser piloto para acceder a ella.


La NOAA, en su servicio READYMET, te ofrece un modelo numérico que, si tienes algunos conocimientos básicos sobre meteorología, te puede dar una previsión de lo que ocurrirá en tu entorno bastante certera. Todo de forma gratuita y, tristemente, con menos precisión que el servicio equivalente a este lado del charco, el ECMWF que no te facilita tanta información gratuita como la NOAA por ser de acceso restringido a los servicios meteorológicos de los países miembros de la UE pero, en la práctica, puedes obtener previsiones que salen de ahí mismo en multitud de webs que tiran de esos datos.

Un informe de salida de la NOAA.

Pero si nos preguntan cuál es nuestro favorito, y como aquí prima el criterio de los pilotos que colaboran con esta consultoría, es OGIMET quien se lleva la palma, ya que es una web creada por el meteorólogo de la Base Aérea de Armilla, alguien acostumbrado a dar a información a pilotos entre los que se encuentran la Patrulla Aspa y la escuela de pilotos de helicóptero del Ejército del Aire.

¿Qué tiempo hará en León los próximos 3 días?

No tiene ningún desperdicio brujulear en ella y sus múltiples recursos pero, si aprendéis a usar sus meteogramas, posiblemente podréis hasta prescindir de la asistencia de vuestro amigo el piloto en sus barruntos sobre la meteo que hará el día que le digas que harás tu siguiente barbacoa.



viernes, 9 de marzo de 2018

No utilizarás el nombre de la seguridad en vano

¿Te has parado a pensar alguna vez que los que regulan las actividades recreativas en aviación se parecen sospechosamente a esos curas que dan el cursillo prematrimonial a quienes quieren casarse por la Iglesia?


Los curas ni tienen ni tendrán nunca relaciones sexuales, ni hijos, ni familia, ni se casarán ni pasarán por las mil situaciones que derivan de la vida en pareja. Todo lo que conocen sobre el tema es pura teoría dominada por el ideario de una más que discutible doctrina de la Iglesia que no todos comparten, razón por la que hay tantas religiones y hasta sectas dentro de una misma Iglesia.

Pero, curiosamente, necesitas contar con su visto bueno y sus bendiciones para que, en el seno de tu Iglesia, puedas acceder a una vida plena que ellos, los ministros de tu Iglesia, solo verán desde sus púlpitos sin jamás experimentarla.

Pues si cambias a los ministros de la Iglesia anteriores por ingenieros y controladores, que son los perfiles que dominan el equipo humano que gestiona y administra la aviación recreativa en España (a fin de cuentas una comunidad, una Iglesia, con un mismo interés principal: velar por la seguridad de los vuelos) diciendo, desde la distancia y con nulo conocimiento práctico de la realidad de la aviación recreativa, lo que es seguro hacer y lo que no, ya tenemos un chocho (con perdón) montao.

Así es como nos suenan a veces nuestros ministros de la Iglesia pontificando sobre lo que desconocen y
equivocándose en sus apreciaciones sobre los riesgos del vuelo libre.

Curiosamente este libro de estilo se repite en la administración aeronáutica si lo comparamos con la Iglesia. Cuando algo restringe las libertades de los feligreses pero no se justifica adecuadamente, pretendiendo que sea de obligado cumplimiento, siempre se trata de cerrar toda discusión con algo que no tiene cuestionamiento posible, lo que en religión se denomina un dogma de fe.

Verbigracia. Dices que quieres hacer algo que, obviamente, el ministro de la Iglesia de turno (funcionario o gestor aéreo) no entiende porque jamás lo ha practicado ni estudiado (como éso de vivir en pareja los curas) que pongamos que es volar en parapente en una "zona controlada" situada a 20 km de un aeropuerto y dentro de un valle por el que no debería ni asomar la nariz un avión de transporte de pasajeros.


Los ministros de la Iglesia, alarmados por la presunta herejía y ante su desconocimiento de las implicaciones que supone esa actividad para su Iglesia, se agarrarán con uñas y dientes al dogma de fe indiscutible de que éso no se puede hacer "por seguridad".

Vamos, lo mismo que el dogma de la Santísima Trinidad, que no hay Dios (con perdón nuevamente) que lo entienda pero lo tienes que aceptar como verdad absoluta.


¿Por "seguridad", y punto en boca, que todas las discusiones terminan cuando se dice la palabra mágica si no quieres ser excomulgado? ¿Basándose en qué evaluación de la seguridad de la actividad y hecha por qué perfil de expertos? ¿Quizá por "supuestos expertos" que no han volado en parapente en su vida (ni, si nos apuran, en ninguna otra aeronave como pilotos al mando) y que tienen por toda "experiencia de vuelo" una ingeniería o un curso de controlador, y como referencias normativas las desarrolladas para la aviación comercial de transporte, careciendo de cualquier tipo de experiencia de vuelo más allá de haber volado en clase turista de IBERIA?


Si éso se lo dices a un feligrés que sabe muy bien de lo que habla y además lo haces con cierto desdén autoritario y paternalista, como hemos dicho, tendremos un buen chocho (con perdón, otra vez) montao.

El pobre feligrés (donde dice feligrés entiende que nos referimos al usuario recreativo del espacio aéreo), a veces también profesional del ramo y con el culo pelao de volar como piloto al mando, se encuentra ante la tesitura de plegarse ante el dogma de fe (que en teoría está ahí "para protegerle") o discutirlo constructivamente en base a su mejor y mayor experiencia que, en estos casos, es indiscutiblemente superior a la de los ministros de su Iglesia.

Aún a riesgo de excomunión y ostracismo, que es como se la suelen gastar en una Iglesia contrariada.


Pero es que, moralmente, utilizar el nombre de Dios en vano es un pecado capital aunque lo cometa un ministro de la Iglesia y, por mucho que nos duela, nuestra Iglesia (nuestros gestores y autoridades aeronáuticas) lo hacen sin ruborizarse cuando usan "la seguridad" como excusa para prohibir desde su púlpito lo que desconocen.

No es aceptable dar lecciones de "lo que es o no es seguro" cuando nunca se ha vivido en pareja, señor cura. Es más, se termina minando la seguridad de vuelo cada vez que se nombra el bien supremo de la seguridad en vano.

¿A que sí, Moisés?

En fin. Vaya rollo hemos contado con la tontería esta que tenemos sobre la mesa de la promulgación de zonas de vuelo para que sean utilizadas por los feligreses del vuelo libre. Pero, como dio a entender aquel profeta (para unos, que para otros también es Dios, uno y trino): el que tenga ojos para ver y oídos para oír...



sábado, 3 de marzo de 2018

Ser visible es necesario para la supervivencia

En los últimos años se han multiplicado los intentos de suprimir zonas donde se vienen practicando de forma tradicional los deportes aéreos, sobre todo aquellas zonas que son utilizadas por las disciplinas no reguladas (o mal reguladas).

En muchos casos el origen de este problema es que, simplemente, no existen jurídicamente hablando, no contando en consecuencia con ellas la administración a la hora de innovar norma por lo que, cuando los reguladores se dan cuenta de que están ahí y que les genera un problema que no saben muy bien como abordar, su salida fácil es considerar que "esos cuatro locos que vuelan" no son más que un simple grano en el culo que hay que eliminar.

No seamos tan brutos.

La culpa, como siempre, no es de nadie en particular y lo es de todos en general.

Nadie tiene la culpa de que en nuestra administración se siga confundiendo paracaidismo con parapente (damos fe de ello mostrando el vídeo que les tuvimos que mandar para que entendieran que no servían las mismas soluciones para ambas disciplinas); o se piense que el aeromodelismo no existía hasta que en 2014 se regularon por primera vez los drones; o se desconozcan los principios básicos del vuelo a vela, que vienen a ser los mismos del vuelo libre.

Igual es culpa de todos haber permitido que, durante tantos años, nuestra sociedad haya evolucionado con absoluta incultura aeronáutica cuando su futuro próximo está en los cielos. Como rezaba el dicho, entre todos la mataron y ella sola se murió.


Una amenaza fruto del desconocimiento se cierne sobre disciplinas tan dispares como el aeromodelismo, víctima inocente como ya reconocen las autoridades europeas de la alerta mediática que se ha generado con los RPAS (drones comerciales); o el vuelo libre, también víctima del desconocimiento que el grueso de la sociedad tiene sobre el impacto que el parapente, el ala delta y los veleros tienen sobre la avifauna con la que comparten medio.

Por regla general y ante tanto desconocimiento, a menor visibilidad y regulación específica de la disciplina aeronáutica en cuestión, mayor incertidumbre habrá sobre su futuro.


¿Quién dice que la avifauna no entra en sinergia con los practicantes del vuelo libre?

Así, el vuelo a vela (en planeadores) se ve menos amenazado que los demás ya que no depende necesariamente de zonas de despegue concretas situadas en los lugares que se pretenden proteger (a veces sin saber muy bien cómo) y está perfectamente regulado a nivel europeo, donde el vuelo a vela es una actividad tradicional bien visible, comprendida, asimilada y hasta respetada por las autoridades como el bien cultural y vector de dinamización económico que es.

Pero las actividades que en España carecen de regulación específica, caso del vuelo libre (en parapente o ala delta) aunque lleven en nuestros cielos desde hace décadas operando desde las mismas zonas y afectándolas de forma nula e incluso sinérgica, resultan invisibles para las autoridades hasta que hay alguna incidencia o se trata de regular desde el desconocimiento más profundo de la actividad y tratándola como siempre como presunta amenaza.

Amenaza a los demás usuarios del espacio aéreo "porque pueden chocar con ellos", sin parar a pensar que si éso ocurre es porque la administración no ha puesto los medios disponibles para evitarlo: una regulación especifica para prevenir adecuadamente los riesgos de su actividad y una adecuada divulgación de las zonas donde hay actividad allá donde está previsto por la propia norma (la AIP y su ENR 5.5) coordinando con los gestores de espacio aéreo lo que fuera necesario, si es que lo es.

Amenaza a la avifauna principalmente, como si los practicantes del vuelo libre no fueran los seres humanos más respetuosos con las aves que, a fin de cuenta, son los colegas con los que comparten el cielo. Pero claro, el lobby ecologista, como siempre, suele pecar de exceso y tiene una potencia que los deportistas del aire no han sabido aún granjearse ante la administración pública en un país que tiene potencial para ser la Florida de Europa para los deportes aéreos.

Pesan más los gritos de los ecologistas exaltados (o éso parece) que cualquier argumentación técnica. Pero, ¿realmente existen esas amenazas o es que, cuando se toman decisiones sin fundamentación técnica se hace desde cierto tipo de servilismo (mejor llevarse bien con el lobby ecologista que vale su peso en votos) o desde un profundo desconocimiento de actividades que son poco visibles para el grueso de la sociedad?



En este tema tenemos, como asesores que somos de representantes del sector aeronáutico recreativo, un largo camino por andar aunque ya vayamos viendo algunos resultados prometedores que van visibilizando y estabilizando la supervivencia de actividades recreativas poco conocidas por nuestra sociedad y los que la administran.

Primer campo de aeromodelismo que, oficialmente, existe tras ser publicado en la España AIP el pasado mes de enero.
Oficialmente no hay ninguno más en España, como ocurre con las zonas donde se practica el vuelo libre...
que existir no existen, pero haberlas haylas.

Las batallas, en los distintos frentes del aeromodelismo, vuelo libre y demás disciplinas más o menos reguladas, no han hecho más que empezar y algunas serán muy duras dados los prejuicios que se tienen y que el camino fácil para nuestra administración ante sus dudas, y falta de intención de resolverlas y darles una solución proactiva que pueda restarle votos verdes, pasa simplemente por prohibir.


viernes, 16 de febrero de 2018

El timo del radiofonista

Es tanta la tabarra que nos están dando los operadores de RPAS a los que damos soporte, con la supuesta urgencia que los que venden formación les están metiendo para que sus pilotos obtengan "certificados de radiofonista", que vamos a tener que decir desde ya las cosas muy claras: se trata de un puñetero timo, no piquéis.



Lo dijimos por activa y por pasiva en nuestras últimas entradas en este blog; ni en la misma AESA se ha aclarado aún la forma de cumplir con el requisito que el nuevo Real decreto (RD) que regula los drones impone para acceder al espacio aéreo controlado ni, más allá de que es bueno recibir formación por el hecho de saber más sobre el medio en el que uno se mueve, ese certificado de radiofonista que están vendiendo como caramelos en algunas ATOs sirve para nada, por ahora.


Y lo repetimos porque, si no se va a recibir una formación especialmente esmerada seguida de una verificación de competencia por agente externo a la organización de formación que emite el certificado, que poco tiene que ver con los cursos que se están publicitando de una tarde o en el mejor de los casos de 10  horas, dicho "certificado de radiofonista" no aporta nada nuevo a lo que ya tiene cualquier piloto que posea uno de los denominados "certificados teóricos avanzados" o, mejor aún, una licencia de vuelo con la habilitación RT.


Vamos que, si la cosa va de justificar con un papel que el piloto dispone "de los conocimientos necesarios para obtener la calificación de radiofonista", como dice el RD y sin más verificación de que es así que la que te hace el mismo que te vende el curso, no deberías necesitar nada más porque ya cumples si piensas que la diferencia del silabus entre un curso teórico básico y uno avanzado es precisamente lo que dice el RD que se requiere (a efectos formativos) para entrar en espacio aéreo controlado.



Así que, si ya tenéis el certificado teórico avanzado y no os gusta especialmente gastar dinero en formación (cosa que no es para nada malo, sino más bien recomendable), no tenéis que hacer ningún curso de radiofonista, al menos, hasta que se aclare bien el tema en la AESA y se concrete dónde y cuándo será necesario contar con un "certificado de radiofonista" (y el equipo que se defina) que, tal como pintan las cosas y a baja cota, posiblemente solo será cuando tengas a la vista una torre de control durante la operación y poco más.



domingo, 11 de febrero de 2018

La tercera oportunidad

Hace más de tres años, allá por octubre de 2014, ya se veía venir lo que ahora mismo estamos viviendo y, recordando a Paco Costas en aquellos momentos, ya pensábamos que se trataba de la segunda oportunidad de la AESA para no cometer los mismos errores cometidos con otros segmentos de la pequeña aviación.

Pero vamos a tener que darles hasta una "tercera oportunidad" en el mundo de los drones


A ver si, adaptando el mensaje visual de nuestra entrada de 2014 a los vehículos no tripulados, quien tenga responsabilidad en el tema lo termina entendiendo (https://youtu.be/SeliNDVNLVM)

El asunto no es intrascendente ya que las cosas no han ido a mejor. Lejos de corregirse la mala tendencia, en lo que se refiere a la formación inicial de los pilotos de RPAS, la falta de supervisión de la AESA permite que cualquiera que se presente a un curso básico o avanzado tenga una probabilidad de aprobarlo cercana al 100%. Así que no, no se aprovechó aquella segunda oportunidad que se les brindaba tras evidenciarse la falla latente en aquel seminario que organizó el COPAC en 2014 y, ahora, estamos a punto de perder hasta una tercera oportunidad para evitar futuros incidentes/accidentes por causa de la deficiente formación de los pilotos.

Casi cuatro años más tarde seguimos sin verificaciones de que la formación que imparten las ATOs (y en breve otras organizaciones de formación que se unirán a la oferta) es asimilada por los aspirantes a piloto; y el asunto es urgente porque se empieza a plantear la apertura de escenarios de mayor riesgo (nocturno, urbano, espacio controlado y aglomeraciones de personas) a aquellos pilotos, más de 10.000, formados con unos criterios tan poco exigentes.

Recordemos que el índice de aprobados en la formación inicial es próximo al 100%, lo que quiere decir que los españoles estamos especialmente dotados por la naturaleza para las operaciones aéreas o...

A Sheldon no le huele bien.

Profundizando en el error del todo vale mientras se sostenga sobre un papel, una de las más recientes pretensiones de la AESA es que se obtenga una "certificación de conocimientos que habilite para usar una radio en banda aérea" haciendo un "curso de radiofonista", por llamarlo de alguna manera, que se está ofreciendo ya en unas 10 horas en los mejores casos. ¿Alguien que haya utilizado en entorno aeroportuario una radio se puede creer que alguien, y menos un piloto con la formación inicial recibida por la mayoría de los pilotos de RPAS, puede ser un radiofonista competente con 10 horas de formación?


Al maestro Kenobi tampoco le parece posible.

Es cierto que las medidas de mitigación de riesgo que se proponen para el acceso de los RPAS al espacio aéreo controlado son muchas más que el simple uso de la radio.

Es cierto, como os contábamos el mes pasado, que no será estrictamente necesario (como están vendiendo gente sin escrúpulos para hacer caja) habilitarse en el uso de la radio aeronáutica para operar en entornos controlados; de hecho se estima que la inmensa mayoría de las operaciones de RPAS en esos entornos serán realizadas sin más equipo de comunicaciones que un teléfono y un scanner (algo que no puede emitir) para estar a la escucha en frecuencia.

Pero relajar los requisitos para acceder a una habilitación de radiofonista no es una solución y empieza a ser otra evidencia del problema de fondo que se detectó en 2014 y aún no se ha corregido, que es la falta de supervisión que la AESA está haciendo de las organizaciones de formación y los requisitos formativos en el sector de los RPAS confiando en que, sobre el papel, todo queda supuestamente bien amarrado.


Os lo apuntábamos en la última entrada pero os lo recordamos ahora. España aún tiene el triste récord del accidente aéreo con mayor número de víctimas mortales de la historia, el de Los Rodeos, y una de las causas (porque siempre hay una cadena de causas en un accidente) fue una interferencia, en el peor momento posible, de las comunicaciones entre la torre y el avión que esperaba en cabecera de pista para despegar.

Solo los que ignoramos las lecciones que nos da la historia estamos condenados a repetirla.



viernes, 12 de enero de 2018

STOP a los vendedores de bálsamos de fierabrás

Empezamos el año con una miríada de consultas sobre el mismo tema, fruto de la precipitación de alguna escuela a la hora de ofrecer certificados que, según su discurso, serán exigibles para operar con RPAS en espacio aéreo controlado.

¡¿Curso oficial?!

Vamos a aclarar un poco la situación y, como decíamos en nuestra última entrada, la recomendación general para los operadores de RPAS es tranquilidad y buenos alimentos.

Nos consultan algunos de nuestros clientes sobre la oportunidad de hacer este curso que se anunciaba hace pocos días, y que no es el único en la misma línea, como "una certificación indispensable para acceder a espacio aéreo controlado si eres operador de drones". Nuestra respuesta corta es que éso aún está por ver y que, a lo peor y con muchas papeletas para serlo, obtienes un papel que te cuesta 200 € y no sirve para nada a efectos prácticos.

Os contamos cómo está la cosa para que valoréis por vosotros mismos, con las precauciones debidas ya que lo que os vamos a resumir está aún sobre la mesa de la Comisión Asesora de RPAS (CARPAS) de la AESA pendiente de matices y validación.

Tomen asiento y presten atención.
https://youtu.be/Es40dzFiuVc

Es cierto que para operar en espacio aéreo controlado SERA obliga a "estar en comunicación con la dependencia de control", o sea con la torre de control a los efectos que a los RPAS interesa, y para ello el estándar dice que hay que contar con una radio autorizada y habilitación para utilizarla.

Cuando se tiene una licencia de vuelo, y recordemos que los pilotos de RPAS no la tienen, cumplir esos requisitos es fácil ya que las radios en banda aérea van asociadas a un documento que autoriza su uso, que se denomina "licencia de estación", y los pilotos de aeronaves tripuladas tienen la habilitación implícita en sus licencias o, en el caso de las aeronaves ultraligeras (ULM), pueden obtener la habilitación de radiofonista nacional (RTC).


La parte vinculada a la emisora, ésto es la autorización de uso de una radio, no es nada nuevo ya que siempre han existido emisoras en banda aérea basadas en tierra con licencias de estación, luego con seguir el mismo procedimiento ya lo tenemos solucionado.

El dilema se plantea en el CARPAS cuando se intenta redactar una medida aceptable de cumplimiento para los pilotos de RPAS sin licencia para volar aeronaves tripuladas.

La parte del radiofonista es más peliaguda, ya que al no haber licencia de piloto de drones, si el piloto no tiene una licencia de aeronave tripulada con esa atribución RTC, no hay donde consignarla aunque se siga un curso de RTC autorizado por la AESA. Por ello la solución que se ha propuesto, que no aprobado aún, es que se emitan certificados al efecto desde las organizaciones de formación... pero cuando sea necesario.

Y el matiz de "cuando sea necesario" es importante porque una de las propuestas que también se ha hecho desde la CARPAS es que no sea necesario en determinados casos contar con un RTC para operar en espacio controlado, como puede ser en aquellas zonas controladas (la inmensa mayoría del perímetro de los enormes CTRs españoles) en los que a nivel del terreno no se tiene cobertura de radio con la torre, por ejemplo.


Esta limitación física de la radio propicia también que, aquellos operadores que no cuenten con una habilitación RTC y como no la necesitarán ya que es inviable el uso de una radio en banda aérea, puedan operar en espacio aéreo controlado si cuentan con el certificado avanzado de teoría para piloto de RPAS y usando un medio del que todo el mundo dispone hoy en día, el teléfono (junto a un receptor de banda aérea, que no emisor, lo que exime de tener la habilitación RTC), ateniéndose para ello a un protocolo fijado por la dependencia de control afectada.

Así que:
  • No, no será obligatorio en todos los casos tener una habilitación RTC para operar RPAS en espacios controlados, ya que se ha propuesto que exista la posibilidad de usar medios alternativos a la radio en banda aérea que permiten hacer lo que SERA obliga y la física impide a baja cota con una radio (donde la cobertura no siempre estará garantizada en toda la CTR).
  • Aún no se ha publicado una medida aceptable de cumplimiento para emitir certificados RTC a los pilotos de RPAS por lo que, cursos como el del ejemplo se precipitan, por decirlo suavemente, sin ofrecer garantía alguna de que lo que prometen al alumno se haga realidad.
  • El certificado RTC para operadores de RPAS está por ver si lo emitirá directamente la organización de formación o será emitido por un verificador/examinador, como es más que razonable para evitar tropezar otra vez con la misma piedra.
  • Y, para finalizar, ¿de verdad alguna escuela seria se cree que un cursillo de 4 horas será suficiente para formar adecuadamente en el uso de una frecuencia aérea?

El sílabus y contenidos mínimos que esta misma consultoría ha propuesto en la CARPAS, tomando como referencia lo más parecido que existe que es la habilitación RTC para pilotos de ULM, se tarda en impartir un mínimo de 28 horas y, aún así, no se garantiza la obtención de la certificación/habilitación ya que se deberá superar un examen externo a la escuela en la que se imparte el curso.

En conclusión, ninguna escuela seria debería adelantarse a lo que aún no se ha decidido en la AESA generando falsas expectativas en los operadores de RPAS y, ya que estamos, habría que tomarse un poco más en serio la formación cuando se trata de intervenir en la navegación aérea en ámbito aeroportuario donde, un uso defectuoso de la fraseología y/o una interferencia en un momento crítico, pueden producir catástrofes como ésta:

Ve al minuto 34:20 si quieres abreviar y comprobar la importancia de una interferencia en la cadena del accidente.
https://youtu.be/YI7rsDkbP9Y?t=34m20s